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EMPRENDEDORISMO
La entrevista que leímos nos pareció muy interesante porque esta emprendedora comenzó con su idea y la llevó a cabo en un contexto económico social -histórico sumamente complejo del país, sin embargo en su discurso vemos reflejadas las características que los describen y las habilidades para movilizar sus competencias a fin de ir al encuentro de su visión.
Liliana Lampuri/Elementos Esenciales.
Abandonó su trabajo como publicitaria para poner en marcha el mayor de sus sueños: crear una marca de cosmética. "En abril de 2001 renuncié a la agencia donde trabajaba, pensando en lanzar una empresa propia, para cumplir un sueño y para estar más tiempo con mi hijo.
En octubre de ese año abrí mi primer local de Elementos Esenciales", relata Liliana Lampuri sin titubear, y aclara que para montar la empresa convocó a su hermano doctor en bioquímica y se apoyó mucho en su actual marido, que le organizó la parte logística. "Invertí todos mis ahorros y no me amilané, aún cuando mi papá me preguntaba si estaba loca. Estaba convencida de que no llegaría a los 50 sintiendo que no había tenido las agallas de hacer lo que mi instinto y mi corazón me dictaban. Te puedo asegurar que al ver mi seguridad mi padre enseguida me apoyó". Tampoco se dejó amedrentar por la situación que vivía por aquel entonces el país. Ese era mi momento y yo lo iba a hacer. "Increíblemente la crisis me jugó a favor. Cuando las empresas grandes comenzaron a huir del país, me vinieron a buscar del shopping Unicenter que antes me habían rechazado porque no tenían lugar para darme para ofrecerme un stand, eso no me hizo caer". Paralelamente, también la convocaron de Galerías Pacífico. "Era un acto arriesgado abrir el segundo local, pero yo jamás me achiqué. No digo que fue fácil, y había días en que no paraba de llorar. En lugar de tener la mente ocupada en pensar los productos que lanzaría al mes siguiente me la pasaba en interminables colas en los bancos y haciendo malabares para pagar los impuestos que me cobraban antes de haber vendido mi primera crema", cuenta casi sin respirar pero también con una sonrisa, esa que transmite que a pesar de todos los inconvenientes ella logró salir adelante. "Para emprender un negocio en un momento tan agobiante como aquél hay que tener un tipo de personalidad que te permita ver el bosque y no el árbol. Te puedo asegurar que mi corazón está más que feliz. Mi objetivo nunca fue el dinero sino poder cumplir un sueño y te puedo asegurar que me siento más que satisfecha", cierra orgullosa, a punto de inaugurar su 15º local (cuatro propios y once franquicias).